miércoles, 4 de diciembre de 2013

En Chez Adel


Aún queda un rinconcito en el décimo arrondisamiento de Paris que conserva la esencia de aquella Bohemia que heredó una década antes de que Aznavour, en el 95, cantase que La Bohéme desaparecía y que en Montmarte ya no quedaban lilas. En los ochenta, Adel, un sirio introvertido, tal vez por los golpes que le tenía reservada la vida, abrió un local donde la gente bebía cerveza y tocaba, cantaba, recitaba... 26 años... 26 años lleva Adel viendo pasar por su chez a todo tipo de artistas y cantamañanas. Dice, solo si se le pregunta y sin darle mayor importancia, que por allí ha pasado gente que viene a decirle que gracias a él ahora toca en grandes salas. Nosotros hemos visto a un gaitero iraní que hoy está tocando en Estados Unidos y que va a tocar con Susana Seivane; a dos guitarristas de swing con unos punteos que si Woody Allen los viera rodaría la secuela de Medianoche en París; un acordeonista que tocó con Manu Chao; una poetisa revolucionaria, que vivió la ocupación nazi y habla del 68 con nostalgia... y tantas otras historias...

En Chez Adel el tiempo pasa de otro modo. La vida misma pasa de otra manera. Pero Adel se está planteando "quiter Paris" ... "il faut quiter Paris"... Nos pregunta con curiosidad, inocencia y pena que si es mejor Bordeaux o Montpellier. Quien sabe, en Bercianos del Páramo. Cosas de la vida, su ex-mujer es de allí y él estuvo a punto de abrir un bar en la Plaza Mayor de León. Nos lo contó con nostalgia, con sonrisas, sin darle tampoco mayor importancia, porque en Chez Adel todo es posible y nada le sorprende ya al sirio bohemio. Digamos que a nosotros tampoco nos sorprendió.